Diego Andrea Ceccoli
No tengo una sola voz. Soy el que escribe, el que canta y el que pinta para no desaparecer. Cada forma expresa lo que no podría decir de otro modo. Mis libros, mi música, mis obras visuales: no son productos —son partes vivas de lo que fui y sigo siendo. Fragmentos que duelen, vibran, se contradicen, pero nunca mienten. Draco es la voz que canta el duelo. Mis cuadros son heridas que aprendieron a mirar. Y mis textos, rituales con forma de fábula, grieta o ternura. No hay estrategia. Hay necesidad. Cada identidad es un modo de estar en el mundo. Y toda mi obra, un intento de decir: aquí estuve.
